
Por Fredy Barajas
Con el objetivo de encontrar la forma de burlar la ley para no ser declarados “culpables” o responsables de actos anticipados de campaña —lo que les impediría contender por el cargo que ambicionan—, los partidos políticos (que deberían ser los principales promotores del respeto a la ley en pro de la democracia) han diseñado diversos esquemas para darle la vuelta a las estrictas prohibiciones de la normativa electoral.
La ley tiene una noble intención: garantizar que los ciudadanos que aspiran a un cargo de elección popular lo hagan en condiciones de equidad; es decir, con un “piso parejo” para todos, ostenten o no un cargo público. Sin embargo, este principio es burlado por prácticamente todas las fuerzas políticas, especialmente por quienes ostentan el poder y los recursos públicos.
A tal grado llega el ingenio que, hoy en día, en MORENA se les ha ocurrido que aquellos que aspiren a las gubernaturas estatales deben separarse de sus responsabilidades públicas o de representación popular para contender por lo que han denominado la o el “Defensor de la Transformación”.
Esta figura les sirve textualmente para dos cosas:
Licencia para hacer campaña: Le da al futuro candidato o candidata la posibilidad de recorrer su estado bajo un pretexto por demás absurdo, el cual solo quien no quiera ver la realidad dejaría de entender como una flagrante violación a la ley.
Control de daños interno: Obliga a los actores políticos a construir acuerdos y cerrar filas en torno a quien resulte elegido. Se antoja difícil, es verdad, pero la pretensión real es retener a los cuadros políticos para evitar rupturas que pongan en riesgo el triunfo electoral en la próxima contienda. Esto les da tiempo para sanar heridas, acomodar las calabazas en la carreta y, si es necesario, sustituir las que se caigan en el camino. Ya veremos.
Por su parte, en el PRI y en el PAN no cantan mal las rancheras; de hecho, las entonan bastante bien. Ellos también traen su propia estrategia para burlar la ley y adelantar candidaturas, corriendo el riesgo (decir “riesgo” es una cortesía, dado que es una certeza) de incurrir en actos anticipados de campaña. Pero de ellos hablaremos en otra ocasión.
Lo que hoy me llama la atención es que, en el proceso de MORENA, varios actores han solicitado licencia para separarse temporalmente de sus cargos. Estaremos de acuerdo en que para algunos de ellos —como diría el clásico zacatecano— solo los acompaña la “ilusión”. Sin embargo, entiendo perfectamente que su intención de registrarse responde al uso de una vieja y efectiva herramienta política: medirse para ver qué les toca.
Saben perfectamente que no serán los elegidos, pero suponen que el “alto sacrificio de dejar de cobrar un par de quincenas” les rendirá frutos para garantizar su futuro político por otros tres o seis años de “comer con manteca”.
¿Tendré razón o los acuso sin sustento? Usted, ¿qué opina?
Por cierto, en fútbol hoy gana MÉXICO.
Es mi opinión.



