
En medio del aumento constante en los precios de alimentos, combustibles y servicios, las familias mexicanas enfrentan una creciente presión económica que impacta directamente en su vida diaria, obligándolas a ajustar su consumo y, en muchos casos, a prescindir de productos básicos.
En este contexto, el presidente de la Fundación Colosio en San Luis Potosí, Adolfo Micalco, advirtió que la inflación en el país está deteriorando el poder adquisitivo de la población, al señalar que “hoy todo cuesta más y el salario rinde menos”.
Micalco enfatizó que la ciudadanía no percibe los efectos positivos de los indicadores oficiales, ya que su realidad se mide en lo que pueden comprar día a día. “La gente no vive de cifras, vive de lo que alcanza en el mercado, en la tortillería y en la mesa”, expresó.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en Marzo se registraron incrementos importantes en productos básicos, particularmente en frutas y verduras, que subieron cerca del 8 por ciento, además de casos como el tomate, que alcanzó precios de hasta 90 pesos por kilo.
Así mismo, cifras del Banco de México indican que la inflación anual pasó de 3.79% en enero a 4.63% en la primera quincena de marzo, reflejando una tendencia al alza que afecta principalmente a los sectores más vulnerables.
El encarecimiento de productos como la tortilla, el limón, el huevo y la carne, así como el aumento en los combustibles, ha provocado, según se señaló, un “golpe directo” al gasto diario en los hogares.
“Cada aumento de precios es un impuesto silencioso para quienes menos tienen, porque hay familias que simplemente dejan de comprar”, se advirtió.
Finalmente, se hizo un llamado al Gobierno Federal para implementar medidas que permitan contener la inflación y proteger el ingreso de las familias, al considerar que lo económico no debe medirse solo en cifras, sino en la capacidad real de la población para vivir con dignidad.



