
Por Fredy Barajas
Lo que hemos visto y padecido en nuestra tierra recientemente no es otra cosa que una ruin batalla por el poder. Irónicamente, esta guerra ocurre al interior del partido que llevó a David Monreal a la gubernatura. Con la mirada puesta en 2027, la carrera por la sucesión se ha acelerado, aunque en realidad comenzó hace más de dos años.
Esta ambición desmedida ha provocado una descomposición interna derivada de la falta de orden y liderazgo. Como bien acusa Saúl Monreal, la situación ha empujado a todos —MORENA, aliados e incluso a la oposición del PRI y PAN— a cometer actos anticipados de campaña. Bajo el disfraz de “campañas de afiliación” o grupos como “Defensores de México”, el objetivo real es promover figuras personales, no fortalecer instituciones. Son inventos para ultrajar la ley, actuando desde la audacia delincuencial en lugar de la mesura responsable.
El ciudadano como rehén de la política
Los bloqueos que han asfixiado al estado en los últimos días son síntoma de esta misma pugna interna. Por un lado, grupos de agricultores ligados a facciones políticas mantienen las protestas; por otro, las autoridades viales —siguiendo instrucciones políticas— implementan contrabloqueos. La estrategia es burda: desgastar la paciencia ciudadana para que el pueblo rechace a los agricultores.
Sin embargo, esta táctica es un error de cálculo. Podría haber funcionado en tiempos de alta autoridad moral, pero hoy, con el desgaste acelerado de la actual administración, el tiro sale por la culata y la “rechifla” termina dirigida al propio Gobernador.
Desorden en casa
Las constantes tomas de Ciudad Administrativa también parecen orquestadas desde las entrañas del partido. Un ejemplo claro son los CENDIS de José Narro, quien parece haber tomado su propio camino aunque mantenga su ficha en MORENA.
La pregunta de fondo es: ¿Es válido que los ciudadanos paguemos los platos rotos de sus diferencias?
El hartazgo es una fuerza peligrosa. Cuando una sociedad llega a su límite, actúa con una furia cuya trayectoria y destino final nadie puede predecir con precisión. Es aquí donde retoma aún más fuerza el Cambio 27, como sentido de la urgente búsqueda de respuestas positivas al letargo zacatecano.
Que nada turbe su semana.
Es mi opinión



