
Han transcurrido 6 meses y 9 días desde uno de los episodios más dolorosos en la historia reciente de Zacatecas, cuando madres con infancias, adultas mayores, mujeres con discapacidad, adolescentes y periodistas, fueron víctimas de una intervención desproporcionada en la Plaza de Armas, mientras participaban de la movilización anual del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Aquel día, cuando la manifestación en la Plaza de Armas se dispersaba, las mujeres fueron golpeadas, gaseadas y/o detenidas, algunas de ellas, 17 para ser precisas, torturadas; bajo el pretexto de “supuestas agresiones a policías”, elementos de diversas corporaciones, bajo la coordinación del Gobierno del Estado de Zacatecas, golpearon, arrastraron, insultaron y torturaron con amenazas de desaparición y muerte a las víctimas, entre las que se encontraban una adolescente, menor de edad; una mujer con discapacidad y una adulta mayor.
Fuimos testigos de inmediato, con imágenes que le dieron la vuelta al país y al mundo, de la represión a la libre manifestación y múltiples violaciones más a los Derechos Humanos; del uso excesivo de la fuerza; de la brutalidad policiaca; las detenciones ilegales y, después, la indolencia y el vacío a la hora de asumir responsabilidades. La violencia ejercida contra las mujeres el 8 de marzo de 2024, es innegable.
Como sabemos, las agresiones de aquel día fueron solo el inicio, al día de hoy, nadie ha sido sancionado y, por si fuera poco, las víctimas denuncian malas prácticas de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas. Los dictámenes psicológicos de las víctimas se emitieron por los peritos de la fiscalía en sentido negativo, lo que evidencia la fata de perspectiva de género del personal. Dicha situación generó aún más desconfianza, por lo que las víctimas y su asesoría jurídica determinaron buscar peritos externos para la aplicación del protocolo de Estambul, decisión que fue informada a la fiscalía.Las víctimas denuncian que, sin importar que las Carpetas de Investigación no se encuentren debidamente integradas, la fiscalía ha solicitado ya audiencia de vinculación a proceso para uno de los casos, lo que pone en riesgo el acceso a la justicia.
Detenida de manera brutal, Rosario señala que debe enfrentarse además a la Fiscalía de Justicia del Estado, a la que pareciera que le urge pasar la página, cuando su prioridad debería ser lograr acusaciones firmes que permitan a las víctimas acceder a la justicia y cuyos resultados sienten las bases de la garantía de NO REPETICIÓN.
Lo que paso el 8 de marzo pasado, nos pasó a todas y a todos, porque la violación flagrante a la Ley Nacional del Uso de la Fuerza es una falta grave que pone en riesgo a cualquiera que decida manifestarse en uso de sus derechos. No importa la historia que decidan contar, atestiguamos la desproporcionalidad del actuar de los elementos, quienes claramente responden a una cadena de mando.
Hoy, a través de las compañeras del Movimiento Feminista, de la Red Plural de Mujeres y de diversos colectivos, nos damos cuenta de que el Ministerio Público no ha actuado privilegiando los intereses de la víctima, quien claramente tiene desconfianza en las autoridades investigadoras y que legítima y legalmente solicitó dictámenes externos, mismos que serían financiados por organizaciones defensoras de derechos humanos de las mujeres, para ella y las otras víctimas directas.
Aquel día se vivió tortura y abuso de autoridad, no son simples lesiones, estamos hablando de delitos cometidos por el Estado a través de los elementos policiacos en un operativo oficial y frente a sus superiores, quienes en ningún momento intervinieron ni sancionaron a nadie, lo que claro invita a suponer que las actuaciones fueron resultado de una orden, por lo que, requiere de una investigación seria y de altura. Esperamos que la fiscalía general de Justicia del Estado de Zacatecas comprenda la magnitud de los hechos.
De lograrse alguna vinculación a proceso únicamente por el delito de lesiones, sería una falta de respeto a las víctimas directas e indirectas.
Lo que hoy reclaman las víctimas, el Movimiento Feminista, la Red Plural de Mujeres y muchos otros colectivos, es que antes de solicitar audiencias, se permita la contratación de un perito externo que aplique debidamente el Protocolo de Estambul que ayuden a obtener los datos de prueba suficientes para acreditar la gravedad de los hechos que están denunciando las víctimas a través de testimonios.
La denuncia que hacen es que la Fiscalía quiere llevar a las víctimas directas a un escenario en donde solo se cuenta con dictámenes psicológicosnegativos, en donde no se ha realizado el protocolo de Estambul, ni se ha presentado a todos los testigos, en donde se tiene pendiente hacer una ampliación de la denuncia inicial para empezar la primera fase de reconocimiento de los agresores, que tampoco se ha hecho.
Entonces, eso en el mejor de los escenarios conduciría a una vinculación por lesiones, simplemente. En el peor de los escenarios conduciría a una no vinculación a proceso, lo cual significa darle carpetazo al asunto, en términos coloquiales.
La investigación inicial no se encuentra sujeta a plazos perentorios, precisamente para permitir que el Ministerio Público investigue con la exhaustividad y la debida diligencia que la naturaleza de estos hechos requiere, sin las limitaciones impuestas por los términos de la investigación complementaria. En ese sentido, la víctima y su asesoría legal consideran necesario que se lleven a cabo las siguientes diligencias antes de judicializar el caso:Reconocimiento de agresores por parte de la víctimay declaración de personastestigas relevantes para el esclarecimiento de los hechos.
Es por lo anterior, que, respetuosamente, desde esta tribuna, hacemos un llamado a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas para que las necesidades de las víctimas del 8M sean escuchadas y se dé una investigación seria y sin prisa, que tenga como objetivo principal una adecuada calificación jurídica de los delitos perseguidos, para así garantizar el acceso a la justicia y la garantía de NO REPETICIÓN para las mujeres y para todo el pueblo de Zacatecas.



