
En la Opinión de Alfredo Barajas
Las fobias políticas se han convertido en un útil instrumento de manipulación para el Estado.
Las fobias políticas se han convertido en un útil instrumento de manipulación para el Estado. El poder las utiliza y conjuga contra organismos y ciudadanos para restringir libertades fundamentales: la de expresión (por el temor a las represalias), la de asociación (limitando la organización civil) y la de prensa (donde el hostigamiento y la coacción económica silencian la verdad).
Lo paradójico es que estas “fobias” no nacen del ciudadano, sino del propio Gobierno en turno. Acostumbrados a la manipulación para obtener los beneficios del “servirse del pueblo”, han estigmatizado la loable labor de servir al pueblo.
Existe una diferencia abismal entre ambas posturas:
Servir al pueblo deja una profunda satisfacción personal, el orgullo de cumplir con el deber y la alegría de ser parte del progreso colectivo.
Servirse del pueblo solo deja dinero mal habido, lujos producto de la corrupción, impunidad generacional para los más cínicos y el torcimiento de la ley para disponer de vidas y libertades.
Cuando en los líderes sociales solo prevalece la ambición económica, el problema aún es salvable mediante un proceso de “reinserción social”. Es necesario demostrarles que se equivocaron de vocación: el sector público es exclusivamente para quienes tienen espíritu de servicio; el dinero legítimo y la riqueza se generan en la iniciativa privada.
A quienes dudan de que alguien pueda trabajar por puro gusto, la realidad los contradice. La vocación existe: se ve en quienes rescatan animales, en quienes llevan comida a los hospitales o en el funcionario que recibe al ciudadano con una sonrisa y una guía honesta. Lamentablemente, en la función pública, esa luz ha sido opacada por la ambición y, en ocasiones, por la maldad.
Por ello surge la Expresión Ciudadana Zacatecana: para promover a ciudadanos con verdadera vocación. Por eso convocamos a CAMBIO27, planteando una pregunta básica: ¿Estamos bien como estamos o cambiamos? Si la respuesta es negativa, debemos abandonar la comodidad y dotar de intención y acción a nuestros deseos. CAMBIO27 nace de la experiencia democrática más elemental: aquella que mide el grado de nuestra insatisfacción y la transforma en esperanza palpable.



